domingo, 24 marzo 2019

Del Campo a la Fábrica

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Todas las hojas de tabaco recién cosechadas deben sufrir una serie de procesos naturales antes de poder ser utilizadas para hacer cigarros o, incluso, ser fumadas. Durante estos procesos de preparación tienen lugar una serie de transformaciones químicas en la hoja que modificarán sus propiedades químicas y físicas y, a su vez, sus propiedades organolépticas.


cigarrosEl proceso empieza en las Casas de Tabaco, construcciones de madera de techo alto de guano (hoja de palma real), orientadas de este a oeste de manera que el sol sólo pueda dar directamente en sus dos fachadas durante el amanecer y el ocaso, para evitar un calentamiento excesivo. Aquí tendrá lugar el secado o curación al aire, al que seguirán la primera fermentación, el despalillo, la clasificación, la segunda fermentación, el oreo, el enterciado o empacado y el añejamiento antes de que las hojas de tabaco abandonen el campo para ir a la fábrica.


Todo el tabaco cubano se cura o se seca de forma natural. Existen otros sistemas más rápidos que utilizan calefactores u otros medios, pero en cuba todo el sacado es natural, con lo cual el tabaco gana en calidad.


El secado natural es un proceso largo, que exige atención constante, para asegurar que la temperatura y la humedad del interior de la casa de tabaco permanecen bajo control. Si la humedad es demasiado baja, el guajiro rociará el suelo y las paredes con agua para elevar el nivel de humedad y, si ésta es demasiado alta, encenderá hogueras para eliminar el exceso.

 
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